Adolfo de la Vega y Quintanilla

(1876-1951)

Adolfo de la Vega Quintanilla: aproximación a un arquitecto poco documentado en la A Coruña de mediados del siglo XX

La figura de Adolfo de la Vega Quintanilla constituye un caso representativo de aquellos arquitectos cuya actividad profesional, pese a desarrollarse dentro de marcos institucionales y contextos relevantes, ha quedado escasamente recogida por la historiografía.

Nacido el 4 de marzo de 1876 y fallecido en 1951, su trayectoria combina el ejercicio técnico vinculado a la administración pública con una producción arquitectónica limitada y poco difundida.

Su condición de arquitecto al servicio de la administración —concretamente como arquitecto de Hacienda— resulta fundamental para comprender tanto la naturaleza de su trabajo como la escasez de referencias bibliográficas. Este tipo de perfil profesional implicaba una dedicación predominante a tareas técnicas, administrativas y de gestión (valoraciones, informes, edificios fiscales), relegando a un segundo plano la producción de obra privada o de carácter representativo, que es la que habitualmente ha sido recogida por la historiografía.

A pesar de ello, su presencia en el ámbito profesional de la arquitectura en Galicia está acreditada por su participación en el grupo de arquitectos que, en torno a 1931, impulsaron la organización colegial en el noroeste peninsular, antecedente del actual Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia. Este hecho lo sitúa dentro del núcleo profesional activo en un momento clave de transición hacia la modernidad arquitectónica en España, coincidente con la difusión de los postulados racionalistas.

Desde el punto de vista generacional, De la Vega Quintanilla pertenece a una cohorte formada en el eclecticismo de finales del siglo XIX, pero cuya actividad se prolonga hasta bien entrado el siglo XX, obligada a adaptarse a los nuevos lenguajes arquitectónicos. Este desfase generacional puede explicar el carácter híbrido o contenido de su producción, en la que el racionalismo se manifiesta de forma pragmática, sin la radicalidad formal de las corrientes de vanguardia.

Las evidencias más claras de su actividad proyectual se localizan en la ciudad de A Coruña, especialmente en el desarrollo urbano de los años cuarenta. En este contexto, barrios como Os Mallos se configuran como espacios de expansión vinculados a la vivienda económica, frecuentemente acogida a la Ley Salmón. Es precisamente en este ámbito donde se ha podido documentar, a través de expedientes de obra, la autoría de al menos un edificio de carácter claramente racionalista, cuya modernidad formal destaca frente a otras construcciones contemporáneas del entorno. También en la zona de Pescadería apreciamos un edificio suyo de carácter racionalista, concretamente en la Calle Socorro.

Este tipo de intervención sugiere que, pese a su escasa visibilidad, De la Vega Quintanilla no fue ajeno a los lenguajes arquitectónicos modernos, sino que los incorporó de manera puntual en su práctica profesional. Sin embargo, su producción parece haberse concentrado en encargos de pequeña escala y carácter funcional, lo que, unido a la ausencia de difusión en publicaciones especializadas, ha contribuido a su invisibilidad historiográfica.

En este sentido, su caso ilustra una problemática más amplia dentro de la historia de la arquitectura: la dificultad de documentar y valorar la producción de arquitectos que, sin formar parte del canon, participaron activamente en la construcción de la ciudad ordinaria. La recuperación de su obra depende, en gran medida, del trabajo directo con fuentes primarias, como archivos municipales y expedientes técnicos, que permiten reconstruir trayectorias profesionales al margen de los relatos tradicionales.

En definitiva, Adolfo de la Vega Quintanilla puede ser entendido como un arquitecto integrado en las estructuras profesionales de su tiempo, con participación en momentos clave como la institucionalización colegial de 1931, y cuya obra —aunque limitada y dispersa— contribuye al desarrollo de la arquitectura racionalista en la A Coruña de posguerra. Su estudio pone de manifiesto la necesidad de ampliar el foco historiográfico hacia figuras secundarias que, sin alcanzar notoriedad, desempeñaron un papel efectivo en la configuración del paisaje urbano contemporáneo.

Obras del arquitecto

  • Edificio González Rodríguez en C/ Socorro, 61 (1945) racionalista
  • Casa Santiso en Avda. del Pasaje, 22 (1945) ecléctico
  • Edificio en C/ Santander, 25 (1945) racionalista