Peregrín Estellés fue una de las figuras silenciosas pero decisivas de la arquitectura coruñesa del siglo XX. Nacido en Valencia en 1891, su nombre quedó para siempre ligado al de Antonio Tenreiro, con quien compartió estudio, amistad y una manera de entender la arquitectura como oficio, técnica y visión de ciudad.
Juntos ayudaron a transformar A Coruña en un escenario de modernidad, pasando del peso del eclecticismo inicial a un lenguaje más limpio, más geométrico y, con el tiempo, más cercano al racionalismo.
Un tándem inseparable
Tenreiro y Estellés llegaron a A Coruña en 1921 para afrontar el proyecto del Banco Pastor, una obra que no solo marcó un antes y un después en la ciudad, sino que los convirtió en una de las parejas arquitectónicas más sólidas y reconocibles de Galicia.
Su colaboración funcionaba como una auténtica alianza creativa: Tenreiro aportaba el diseño y Estellés resolvía la estructura, haciendo posible que cada idea se sostuviera con rigor y modernidad.
Esa compenetración explica por qué su firma aparece asociada a algunos de los edificios más emblemáticos del paisaje urbano coruñés.
Del art déco al racionalismo
Aunque muchas de sus primeras obras dialogan con el art déco y con una arquitectura todavía monumental, su trayectoria fue abriéndose hacia formas más sobrias, funcionales y modernas.
En ese recorrido, Estellés participa de lleno en el racionalismo coruñés, un lenguaje que en la ciudad se consolidó entre los años treinta y cincuenta y que encontró en ellos a dos de sus intérpretes más sensibles.
Sus edificios muestran ese tránsito: fachadas más limpias, volúmenes claros, esquinas resueltas con inteligencia y una belleza que nace de la proporción y la estructura más que del adorno.
La huella arquitectónica en A Coruña
Hablar de Estellés es hablar de la A Coruña que quiso ser moderna sin dejar de ser elegante.
En obras como el Banco Pastor, la Casa Barrié, Puerta de Aires o distintos inmuebles residenciales y comerciales, su huella ayuda a explicar cómo la ciudad fue cambiando de piel sin perder su carácter.
Por eso, cuando se habla del racionalismo coruñés, su nombre aparece como el de un arquitecto esencial: no solo por los edificios que dejó, sino por la manera en que supo dar forma a una ciudad más contemporánea, más clara y más humana
Obras del arquitecto (junto con Antonio Tenreiro)
Edificio en Ciudad de Lugo, 26 (1931-1934) racionalista decó
Edificio en Ciudad de Lugo, 24 (1934) racionalista
Edificio en Ciudad de Lugo, 19 (1936) racionalista decó
Edificio en Ciudad de Lugo, 23, racionalista decó
Edificio en Historiador Vedía, 2
Edificios en Historiador Vedía, números 30, 32, 34 y 36, racionalista decó