Leoncio Bescansa Casares

(1879-1957)

Arquitectura moderna integrada en la tradición constructiva local

Leoncio Bescansa Casares nació en A Coruña el 12 de septiembre de 1879 y falleció en la misma ciudad en 1957. Fue uno de los arquitectos gallegos má activos de la primera mitad del siglo XX y desarrolló buena parte de su carrera en A Coruña y en otras localidades de la provincia.

Se tituló en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1903, formación que tuvo una importancia decisiva en su contacto con las corrientes arquitectónicas europeas y españolas de comienzos de siglo. Su trayectoria profesional refleja, en buena medida, la evolución de la arquitectura coruñesa entre el modernismo de comienzos del siglo XX y la arquitectura moderna de las décadas de 1930 y 1940.

En su primera etapa trabajó dentro de un lenguaje muy relacionado con el modernismo, el historicismo y el eclecticismo, utilizando referencias neogóticas, neobarrocas, neorrenacentistas y otras fórmulas decorativas. Una de sus obras más conocidas de este período son las Escuelas Labaca, construidas entre 1912 y 1915, cuya organización interior muestra influencias internacionales mientras que su fachada presenta una importante riqueza ornamental de inspiración modernista y gaudiniana.

Durante las décadas de 1910 y 1920, Bescansa consolidó una importante actividad profesional. Participó en numerosos proyectos residenciales, educativos y religiosos y trabajó también fuera de A Coruña.

En esta época su arquitectura tendía todavía hacia el eclecticismo academicista, como demuestra la Casa Flora de Betanzos, proyectada en 1922 con una voluntad expresa de recuperar formas del Renacimiento español. Otros proyectos, como la Casa Barrié, muestran su interés por las grandes construcciones urbanas y por soluciones arquitectónicas vinculadas a la modernización de la ciudad.

La transición hacia la arquitectura moderna

La importancia de Bescansa reside también en su capacidad de adaptarse a los cambios de la arquitectura de su tiempo. A partir de los años treinta, el panorama arquitectónico gallego experimentó una transformación profunda.

El lenguaje historicista y ornamental comenzó a convivir con una nueva arquitectura preocupada por la funcionalidad, la simplificación de las formas, la higiene, la iluminación y las nuevas posibilidades constructivas.

Bescansa participó en este proceso de transición. Aunque no abandonó completamente el eclecticismo, empezó a incorporar recursos propios del lenguaje moderno.

Un ejemplo temprano es la ampliación de una vivienda en A Gaiteira en 1932, catalogada como de carácter ecléctico-racionalista. Más significativo resulta el chalet para Manuel Barca, de 1939, definido como una obra de carácter racionalista-art decó. Estas obras muestran que, en su madurez, Bescansa ya estaba incorporando las nuevas tendencias arquitectónicas.

Su última etapa: racionalismo y modernidad

La etapa final de la carrera de Leoncio Bescansa, especialmente durante las décadas de 1930 y 1940, es la más interesante desde el punto de vista de su relación con el racionalismo. No se trata de un cambio radical ni de una ruptura absoluta con su arquitectura anterior, sino de una evolución progresiva hacia una mayor simplicidad formal.

En esta fase adquieren protagonismo los volúmenes más sencillos, la reducción de la ornamentación y la búsqueda de fachadas más funcionales. En numerosas viviendas proyectadas por Bescansa aparecen balcones de antepecho metálico, miradores volados sobre la planta baja y composiciones más depuradas, recursos que, aunque mantienen elementos propios de la tradición arquitectónica coruñesa, se integran dentro de una estética cada vez más moderna.

Esta transformación puede observarse especialmente en las localidades de Noia y Betanzos. En Noia, Bescansa proyectó en 1943 un edificio de viviendas y locales comerciales en la actual rúa de Galicia, 8, junto al Casino. El inmueble fue concebido inicialmente con planta baja comercial y dos pisos de viviendas y posteriormente se modificó para ofrecer una imagen más moderna. Su fachada combina balcones metálicos y miradores que sobresalen sobre la planta baja, un recurso muy característico de la arquitectura residencial gallega de esos años.

La presencia de Bescansa en Betanzos fue igualmente importante. Durante los años cuarenta proyectó y reformó numerosos edificios residenciales, entre ellos actuaciones en rúa Valdoncel, rúa Sánchez Bregua y rúa Travesa.

Según el estudio de Mónica Vázquez Astorga, una parte muy importante de los edificios construidos o reformados en Betanzos durante esta década fueron obra de Bescansa, que utilizó una tipología residencial característica de aquellos años. En este sentido, su racionalismo debe entenderse como un racionalismo adaptado a la arquitectura gallega, no como una aplicación estricta de los principios más radicales de la arquitectura europea de vanguardia. Bescansa conservó elementos tradicionales, especialmente el uso del mirador y determinadas soluciones compositivas propias de la arquitectura urbana coruñesa, pero los reinterpretó mediante formas más simples y una decoración mucho más contenida. La arquitectura resultante se sitúa así en un punto intermedio entre la tradición y la modernidad.

Los últimos proyectos

El interés de esta última etapa también se aprecia en proyectos realizados en A Coruña. En los años treinta y cuarenta Bescansa continuó trabajando en edificios residenciales y en equipamientos, combinando soluciones tradicionales con otras claramente modernas.

Entre sus proyectos de este período figuran el chalet de Manuel Barca, la Iglesia y Residencia de los Padres Capuchinos y, durante los años cuarenta, la Iglesia y Escuelas del Ángel de la Guarda en Os Castros.

Especialmente significativa es su colaboración en proyectos de vivienda de posguerra. En A Coruña participó, junto con Juan González Cebrián, en los edificios Lema Rey de la calle Eladio Rodríguez, proyectados entre 1946 y 1949, dentro de un contexto en el que el lenguaje racionalista seguía teniendo presencia en la arquitectura urbana de la ciudad.

Por tanto, la última etapa de Bescansa no debe considerarse simplemente como una prolongación de su eclecticismo. Es más apropiado interpretarla como una fase de adaptación al Movimiento Moderno, en la que su arquitectura se hace más sobria, funcional y geométrica, aunque sin abandonar completamente los recursos heredados de la tradición local.

Valoración

La trayectoria de Leoncio Bescansa resulta especialmente interesante porque permite observar la evolución de la arquitectura gallega durante más de cuatro décadas. Pasó del modernismo y el eclecticismo de comienzos del siglo XX a incorporar progresivamente las tendencias art decó y racionalistas de los años treinta y cuarenta.

Su importancia histórica no reside únicamente en sus edificios modernistas más conocidos, sino también en esta capacidad de evolucionar con su época. En sus últimos años, Bescansa supo incorporar los principios de la arquitectura moderna a una tradición constructiva local caracterizada por las galerías, los miradores y la vivienda urbana. El resultado fue un racionalismo moderado y profundamente adaptado al contexto gallego. Así, la última etapa de Leoncio Bescansa puede entenderse como el resultado de una larga trayectoria profesional: un arquitecto formado en el academicismo de comienzos de siglo que, después de pasar por el modernismo y el eclecticismo, terminó acercándose a una arquitectura más funcional, depurada y racional, contribuyendo a la transición de A Coruña y de otras localidades gallegas hacia la modernidad arquitectónica.

Obras del arquitecto

  • Escuela Labaca en Juan Flórez, 116 (1912-1915)
  • Casa Flora (1922) Betanzos
  • Casa Barrié. A Coruña
  • Intervenciones residenciales en Betanzos (años cuarenta) rúa Valdoncel, rúa Sánchez Bregua y rúa Travesa, Betanzos
  • Edificios Lema Rey (1946-1949) calle Eladio Rodríguez, A Coruña, junto con el arquitecto Juan González Cebrián

Fuentes