El segundo Ensanche de A Coruña: planificación, crecimiento urbano y consolidación de la ciudad moderna

El segundo ensanche de A Coruña constituye una de las etapas más relevantes en la construcción de la ciudad contemporánea. Aunque su aprobación definitiva se produjo en 1910, su desarrollo efectivo se extendió durante varias décadas, especialmente entre los años veinte y cincuenta del siglo XX. Concebido por el arquitecto municipal Pedro Mariño y el ingeniero Emilio Pan de Soraluce, el proyecto pretendía dar respuesta a las limitaciones del primer ensanche y proporcionar a la ciudad una nueva estructura de crecimiento capaz de absorber el aumento demográfico, las nuevas necesidades residenciales y la implantación de equipamientos modernos.
Más que una simple ampliación física, el segundo ensanche representó una transformación profunda de la estructura urbana coruñesa. Supuso la incorporación de nuevos barrios, la apertura de grandes ejes viarios, la reserva de espacios para equipamientos y zonas verdes, así como la introducción de modelos urbanísticos innovadores inspirados en las corrientes europeas de comienzos del siglo XX.

Del primer al segundo ensanche: una nueva escala urbana
La transición entre el primer y el segundo ensanche puede apreciarse con claridad en el eje formado por la plaza de Pontevedra y la calle Juan Flórez. Este ámbito constituye una auténtica frontera urbana entre dos momentos históricos distintos del crecimiento de A Coruña.
Mientras el primer ensanche respondía a los ideales burgueses de finales del siglo XIX, con una trama compacta y regular destinada principalmente a usos residenciales, administrativos y comerciales, el segundo ensanche introdujo una escala territorial más amplia y compleja. La ciudad dejó de crecer únicamente mediante manzanas homogéneas para incorporar barrios completos, equipamientos especializados, espacios verdes y nuevas infraestructuras de comunicación.
La calle Juan Flórez se convirtió así en uno de los principales vectores de expansión hacia el oeste y el noroeste, articulando la continuidad entre la ciudad consolidada y los nuevos sectores urbanizados. Los números pares pertenecerían al Segundo Ensanche; mientras que los impares, al Primero
El proyecto de 1910 y la ciudad que se pretendía construir
El proyecto del segundo ensanche tenía una ambición considerable. No se limitaba a ordenar parcelas edificables, sino que proponía una auténtica reorganización de la periferia coruñesa. Incluía nuevos espacios residenciales, colonias obreras, áreas industriales, grandes parques y la urbanización de ámbitos que hasta entonces permanecían escasamente desarrollados, como Riazor, Os Mallos, Santa Margarita o el entorno ferroviario.
Sin embargo, muchas de las propuestas originales nunca llegaron a ejecutarse en su totalidad. En la práctica, el desarrollo del segundo ensanche se materializó mediante actuaciones parciales, modificaciones sucesivas y planes específicos que fueron adaptándose a las circunstancias económicas y sociales de cada momento. Esta ejecución fragmentaria explica la diversidad morfológica que caracteriza actualmente a los barrios incluidos dentro del segundo ensanche.

Los grandes ámbitos de crecimiento
Os Mallos: el gran ensanche residencial
Os Mallos constituye probablemente el ejemplo más representativo de la expansión residencial asociada al segundo ensanche y su clase trabajadora. Su desarrollo permite comprender cómo la ciudad creció mediante sucesivas capas de urbanización entre las décadas de 1930 y 1950.

Urbanizado en una posición estratégica de este ámbito dentro de la expansión urbana coruñesa. Situado sobre terrenos relativamente llanos y entre el núcleo consolidado y las infraestructuras ferroviarias, Os Mallos reunía unas condiciones excepcionales para convertirse en una de las principales áreas de crecimiento de la ciudad.
Su carácter de «lugar privilegiado» para la expansión explica la intensidad y calidad de muchas de las actuaciones urbanísticas desarrolladas en él.
La antigua zona denominada Coiramia, situada entre la actual plaza de Monforte y la confluencia de la ronda de Outeiro con la avenida de Os Mallos, constituye uno de los ejemplos más interesantes de esta evolución. En este sector pueden observarse numerosas soluciones arquitectónicas racionalistas, convirtiendo al barrio en uno de los principales catálogos urbanos del racionalismo coruñés. De hecho, diversos estudios consideran que Os Mallos concentra la mayor arquitectura racionalista de la ciudad de A Coruña y posiblemente de España.
Riazor, Ciudad Jardín y la Ciudad Escolar
El otro gran ámbito de desarrollo del segundo ensanche fue el sector occidental de la ciudad, articulado en torno a Riazor.

Aquí se desarrolló una operación urbanística singular basada en cuatro piezas complementarias:
- Ensanche de Riazor
2. La Ciudad Jardín.
3. La Ciudad Deportiva de Riazor
4. La Ciudad Escolar.
Este conjunto constituye uno de los mejores ejemplos gallegos de aplicación de las corrientes urbanísticas europeas inspiradas en la ciudad jardín de Ebenezer Howard.
La Ciudad Jardín coruñesa, iniciada oficialmente en 1921, fue concebida como un barrio de baja densidad formado por viviendas unifamiliares rodeadas de jardines, buscando combinar las ventajas de la vida urbana con la calidad ambiental del entorno rural.
La Ciudad Escolar y la Ciudad Deportiva completaron esta visión moderna de la ciudad mediante la concentración de equipamientos educativos, culturales y deportivos, configurando un sector urbano extraordinariamente innovador para su época.
Parque de Santa Margarita y Juan Canalejo, colonias residenciales uniamiliares
El Parque de Santa Margarita actuó además como gran espacio verde articulador del conjunto, convirtiéndose en el principal pulmón verde del segundo ensanche.

Otro de los desarrollos más significativos fue el grupo de viviendas Juan Canalejo, formado por aproximadamente cuatrocientas viviendas unifamiliares. Este conjunto constituye uno de los ejemplos más interesantes de urbanismo residencial planificado del período, combinando criterios higienistas, muy baja densidad poblacional y una notable uniformidad arquitectónica.
Cuatro Caminos y Falperra
A diferencia de Os Mallos o Riazor, las actuaciones desarrolladas en Cuatro Caminos y Falperra tuvieron una dimensión más limitada.

En estos ámbitos predominó la corrección de alineaciones, la apertura de nuevas vías y la adaptación progresiva de tejidos preexistentes de la zona de fábrica de tabacos o Santa Lucía, sin alcanzar la escala de los ensanches residenciales anteriormente citados.
Las políticas de vivienda del Ministerio de Trabajo
Una parte fundamental del desarrollo del segundo ensanche estuvo vinculada a las sucesivas políticas estatales de vivienda desarrolladas desde la Segunda República hasta las primeras décadas del franquismo: las actuaciones promovidas al amparo de las disposiciones oficiales sobre vivienda protegida aprobadas en 1935, 1944, 1948 y 1953, que favorecieron la construcción de numerosos conjuntos residenciales destinados principalmente a trabajadores y clases medias. Estas actuaciones contribuyeron decisivamente a la consolidación física y social de amplios sectores del segundo ensanche.
La secuencia cronológica es la siguiente:
- 25 de junio de 1935
Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley del Paro de 25 de junio de 1935. - 23 de noviembre de 1944
Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de 23 de noviembre de 1940 y es de renta limitada. - 19 de noviembre de 1948
Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de 19 de noviembre de 1948 y es de renta limitada. - 27 de noviembre de 1953
Esta casa está acogida a los beneficios de la Ley de 27 de noviembre de 1953 y es de renta limitada.

Estas promociones introdujeron criterios claramente higienistas:
- Viviendas bien ventiladas.
- Amplia iluminación natural.
- Calles proporcionadas a la altura edificatoria.
- Espacios libres interiores.
- Control de densidades.
Las edificaciones solían oscilar entre una y cuatro plantas, predominando inicialmente una vivienda por planta y soluciones residenciales relativamente sencillas pero funcionales.
La importancia del ferrocarril y las infraestructuras
La expansión urbana del segundo ensanche estuvo estrechamente ligada al desarrollo ferroviario.
Los entornos de las estaciones del Norte y de San Cristóbal se convirtieron en elementos estructurantes del crecimiento urbano. Especialmente relevante fue la estación de San Cristóbal y hoy transformada en estación intermodal, cuya presencia reforzó la conexión entre los nuevos barrios y el resto de la ciudad.
Estas infraestructuras no solo facilitaron la movilidad, sino que condicionaron decisivamente la localización de nuevos desarrollos residenciales e industriales.
Arquitectura: del eclecticismo al racionalismo
Desde el punto de vista arquitectónico, el segundo ensanche refleja la transición entre dos grandes corrientes estilísticas.
Las primeras edificaciones, levantadas durante las décadas de 1920 y comienzos de 1930, estuvieron influenciadas por el eclecticismo, el regionalismo y algunos elementos art decó. Sin embargo, la imagen urbana que actualmente caracteriza a la mayor parte del segundo ensanche está definida por la arquitectura racionalista desarrollada entre los años treinta y cincuenta.

Las fachadas muestran una notable simplificación formal, con predominio de líneas horizontales, ausencia de decoración superflua, amplios ventanales y utilización creciente del hormigón armado. Estas características reflejan los principios fundamentales del racionalismo: funcionalidad, economía constructiva e higiene.
Aunque los planteamientos eclécticos de los años veinte constituyen el punto de partida del proceso, fueron las arquitecturas racionalistas desarrolladas entre 1930 y 1950 las que terminaron definiendo la imagen urbana del segundo ensanche y, en gran medida, de la A Coruña moderna.
MAPA de edificios del Segundo Ensache
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